En el mercado de los autoelevadores, las uñas son uno de esos componentes que suelen pasar desapercibidos porque “están ahí”, cumpliendo su función. Pero también son uno de los puntos donde más se improvisa, se reutiliza sin criterio o se adapta sin comprender qué está en juego.
Cuando se reemplaza un juego de uñas para autoelevador, el error más común es mirarlas como un repuesto “simple”, casi intercambiable. Dos uñas del mismo largo parecen equivalentes a simple vista. En la práctica, no lo son. Las uñas trabajan como una extensión estructural del equipo: reciben carga, transmiten esfuerzo al carro y condicionan la estabilidad del conjunto. Por eso, el análisis correcto es técnico, no visual.
Clases de carrocería FEM: el punto que más se pasa por alto
La clase de carrocería FEM define la capacidad estructural real del conjunto carro–uñas, no solo el tipo de encastre. Si la clase FEM no es la correcta, el autoelevador puede levantar carga, pero lo hace fuera de especificación, con pérdida de capacidad y riesgo operativo.
En la práctica, este es uno de los errores más frecuentes al reutilizar uñas de autoelevadores viejos en equipos más nuevos, incluidos los HELI. El foco suele ponerse en si las uñas “entran” o “calzan”, cuando el criterio decisivo es otro: para qué esfuerzo fueron diseñadas.
La clasificación FEM (Fédération Européenne de la Manutention), alineada con normas ISO, establece estándares dimensionales y estructurales para carros porta-uñas y uñas de autoelevadores. No es una recomendación comercial ni un detalle de catálogo: es un estándar técnico que condiciona seguridad, estabilidad y vida útil del equipo.
Qué define una clase FEM
Cada clase FEM establece parámetros concretos que deben evaluarse en conjunto:
- Espesor y geometría del carro porta-uñas
- Tipo y tamaño del gancho
- Espesor mínimo del talón
- Rango de carga admisible del conjunto
- Nivel de esfuerzo estructural permitido en trabajo continuo
Cuando una uña no corresponde a la clase FEM del carro, la incompatibilidad no siempre es visible. El problema aparece bajo carga y, sobre todo, con el uso repetitivo.
FEM 2
La clase FEM 2 está diseñada para aplicaciones de carga liviana a media.
- Capacidad típica: hasta aproximadamente 2.000–2.500 kg, según configuración
- Usos habituales: depósitos pequeños, logística liviana, movimientos internos con pallets estándar
- Error común: reutilizar uñas FEM 2 en equipos que hoy trabajan con mayores exigencias que las originales
En equipos usados o reacondicionados, esta clase suele quedar “chica” para el uso actual, aunque las uñas sigan encastrando correctamente.
FEM 3
La FEM 3 es una de las clases más utilizadas en autoelevadores HELI destinados a logística e industria liviana–media.
- Mayor espesor de carro y de talón respecto a FEM 2
- Mejor distribución de cargas y mayor tolerancia al trabajo repetitivo
- Adecuada para operaciones donde el equipo trabaja cerca de su capacidad nominal
Un error habitual es montar uñas FEM 2 en carros FEM 3. El resultado es un equipo que aparenta estar operativo, pero cuya capacidad real queda limitada por las uñas.
FEM 4 y FEM 5
Las clases FEM 4 y FEM 5 están pensadas para aplicaciones industriales pesadas, donde la exigencia estructural es alta y constante.
- Usos típicos: industria pesada, grandes centros logísticos, cargas concentradas o especiales
- Característica clave: tolerancias estrictas y componentes sobredimensionados
- Regla básica: no se adaptan y no se improvisan
En estas clases, usar uñas de una categoría inferior no solo reduce la capacidad de carga. Compromete directamente la integridad del equipo y la seguridad de la operación.
Por qué este punto se pasa por alto
La clase FEM no siempre es evidente a simple vista. A diferencia de una rotura o una deformación visible, una uña de clase incorrecta puede funcionar durante meses sin mostrar señales claras. Cuando el problema aparece, suele hacerlo en forma de:
- deformaciones progresivas,
- pérdida de estabilidad,
- fallas bajo carga crítica.
Por eso, al evaluar un juego de uñas para autoelevador, la clase de carrocería FEM no es un dato técnico secundario. Es el criterio que define si el equipo trabaja dentro de diseño o al límite. Y esa diferencia es la que separa una decisión informada de un problema oculto.

Talón, espesor y carga: por qué no alcanza con que “calce”
El talón define cuánto esfuerzo soporta la uña en trabajo continuo. Si el talón no tiene el espesor y la geometría correctos para la clase FEM y la carga del equipo, la uña puede encastrar sin problemas y, aun así, trabajar fuera de especificación.
El talón no es un detalle constructivo: es el elemento que determina la capacidad real de la uña. Su espesor y su sección están calculados para resistir un determinado nivel de esfuerzo repetitivo sin deformarse.
Cuando el talón es más delgado de lo que corresponde:
- la uña puede levantar carga, pero lo hace trabajando al límite,
- cada maniobra genera microdeformaciones,
- la rigidez se pierde de forma progresiva y silenciosa.
Este proceso no suele ser inmediato ni visible. Es acumulativo. Y cuando se manifiesta, la uña ya está comprometida estructuralmente.
El error más común en equipos usados
En el mercado de equipos usados o reacondicionados, este es uno de los puntos más críticos y menos revisados.
- Uñas “adaptadas”: Uñas que no corresponden a la clase FEM del carro, pero que fueron montadas porque encastran. La adaptación suele resolverse “a martillo” o con ajustes mínimos, sin considerar la carga real que va a soportar el conjunto.
- Desgaste invisible: El talón puede haber perdido sección por uso intensivo, corrosión o fricción, sin que eso sea evidente a simple vista. Visualmente la uña parece sana, pero su capacidad ya no es la original.
- Talón fuera de especificación: Uñas que pertenecen a una clase inferior a la requerida por el autoelevador actual. Esto es muy común cuando un equipo nuevo o más potente reemplaza a uno antiguo y se reutilizan componentes sin revisar criterios técnicos.
Consecuencias reales
Trabajar con uñas cuyo talón no corresponde a la carga del equipo tiene efectos concretos en la operación diaria.
- Pérdida de capacidad nominal: El autoelevador deja de tener, en la práctica, la capacidad de carga que indica el fabricante. La limitación no está en el equipo, sino en las uñas.
- Fatiga estructural: El trabajo repetitivo acelera el desgaste del talón, genera deformaciones progresivas y acorta la vida útil del conjunto carro–uñas.
- Riesgo operativo y legal: Una falla bajo carga no solo implica un problema técnico. Puede derivar en daños a mercadería, interrupciones operativas y responsabilidades legales si el equipo no estaba configurado según norma.
Por eso, al evaluar un juego de uñas para autoelevador, el talón y su espesor no son un dato secundario ni una especificación “de catálogo”. Son el límite real entre una operación segura y un riesgo oculto que suele aparecer cuando ya es tarde.
¿Se pueden usar uñas de otras marcas en un HELI?
Sí, se pueden usar uñas de otras marcas en un HELI siempre que respeten la clase FEM, el diseño del talón y la capacidad de carga requerida. La compatibilidad es técnica, no comercial.
Compatibilidad técnica vs compatibilidad comercial
Desde el punto de vista técnico, una uña es compatible cuando:
- corresponde a la misma clase FEM que el carro porta-uñas,
- tiene el espesor de talón adecuado para la carga del equipo,
- respeta las dimensiones normalizadas del gancho y del carro.
Desde el punto de vista comercial, en cambio, muchas veces se asume que solo las uñas “de marca” son válidas. Esto no es correcto. Un juego de uñas fabricado bajo norma FEM puede trabajar perfectamente en un HELI aunque no sea de origen HELI, siempre que cumpla con los parámetros estructurales exigidos.
El problema aparece cuando se prioriza el origen del repuesto por sobre su especificación técnica. Una uña de marca reconocida, pero de clase FEM incorrecta, es tan riesgosa como una uña genérica mal seleccionada.
Por qué HELI acepta estándares FEM
Los autoelevadores HELI están diseñados para operar bajo estándares internacionales, no bajo sistemas propietarios cerrados. Esto significa que:
- los carros porta-uñas responden a clases FEM definidas,
- las dimensiones y esfuerzos están normalizados,
- el equipo puede trabajar con repuestos compatibles certificados.
Este enfoque tiene una ventaja clara para el usuario: permite acceder a repuestos de calidad sin quedar atado exclusivamente a un único fabricante, siempre que se respete la norma. Pero también implica una responsabilidad técnica: no todo lo que encastra es compatible.
HELI acepta uñas de otras marcas porque confía en el estándar FEM como criterio de seguridad. Cuando ese estándar se ignora, la compatibilidad deja de existir, aunque el montaje sea posible.
Cuándo no conviene reutilizar uñas viejas
- Cuando el equipo nuevo tiene mayor capacidad de carga que el anterior. En este caso, las uñas pueden quedar subdimensionadas para el nuevo nivel de exigencia.
- Cuando el talón presenta desgaste, deformaciones o pérdida de sección, aunque no sea evidente a simple vista. La capacidad real ya no es la original.
- Cuando el uso operativo cambió. Pasar de logística liviana a trabajo intensivo o repetitivo aumenta el esfuerzo sobre las uñas, incluso si la carga nominal es similar.
Cuando no existe trazabilidad ni certificación del repuesto. Sin información clara sobre clase FEM y capacidad, la reutilización se convierte en una suposición.
En estos escenarios, el ahorro inicial suele transformarse en un problema oculto. Las uñas pueden funcionar durante un tiempo, pero lo hacen fuera de diseño, acumulando fatiga y riesgo operativo.
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El problema de comprar sin validación técnica
En muchos casos, la compra de uñas se resuelve de forma reactiva: se busca que encastren, que estén disponibles y que “aguanten”. El problema es que, sin validación técnica, lo único que se confirma es la compatibilidad visual.
Ese enfoque deja abiertos varios riesgos: reducción silenciosa de la capacidad real del autoelevador, desgaste acelerado del conjunto carro–uñas, fallas bajo carga que aparecen cuando la operación ya depende del equipo, y pérdida de trazabilidad ante un incidente operativo o reclamo interno.

Qué aporta Maquinarias Independencia
En Maquinarias Independencia somos una reconocida empresa de repuestos HELI y trabajamos cada pieza como parte del sistema y no de forma aislada. El foco está puesto en que el juego de uñas para autoelevador sea correcto para el equipo, el uso y la carga, no solo compatible en apariencia.
- Asesoramiento técnico real: La selección del repuesto parte del modelo de autoelevador, su capacidad nominal y el tipo de trabajo. No se recomienda un producto genérico: se valida técnicamente qué corresponde en cada caso.
- Identificación correcta de la clase FEM: Se verifica la clase de carrocería del equipo y se seleccionan uñas que respeten ese estándar. Esto asegura que la capacidad de carga del autoelevador siga siendo válida en la práctica, no solo en ficha técnica.
- Venta transparente de repuestos: Cada repuesto se comercializa con información clara sobre su especificación, evitando adaptaciones improvisadas o reutilizaciones sin criterio. La transparencia reduce el riesgo y simplifica la toma de decisiones.
- Despacho en el día desde CABA a todo el país: La disponibilidad inmediata permite resolver necesidades operativas sin recurrir a soluciones de compromiso. El repuesto correcto llega cuando se necesita, sin demoras ni improvisaciones.
En definitiva, comprar con criterio técnico y certificación no es una cuestión teórica. Es una forma concreta de reducir riesgos.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé qué clase FEM tiene mi autoelevador?
Se identifica en la placa del equipo, en la documentación técnica o midiendo el carro porta-uñas (altura, ancho y espesor) y comparándolo con la tabla FEM. Ante dudas, conviene validarlo con un técnico.
¿Las uñas viejas pierden capacidad aunque no estén rotas?
Sí. El desgaste del talón y la fatiga del material reducen la capacidad real aunque no haya fisuras visibles.
¿Las uñas de otras marcas son compatibles con autoelevadores HELI?
Sí, siempre que respeten la misma clase FEM, el espesor del talón y la capacidad de carga requerida. La compatibilidad es técnica, no de marca.
¿Cada cuánto conviene revisar o reemplazar las uñas en uso intensivo?
En uso intensivo, se recomienda inspección periódica (visual y dimensional) y reemplazo cuando el desgaste del talón supera los límites de norma o hay deformaciones.
¿Un autoelevador reacondicionado necesita uñas nuevas por defecto?
No siempre, pero sí deben evaluarse y certificarse. Si no hay trazabilidad, desgaste medible o cambio de exigencia operativa, conviene reemplazarlas.
